Lo reconozco.
No camino
en la dirección
que todo el mundo espera.
Abren sus brazos,
ponen sus trampas
y fingen su amor.
Por eso cuando
les veo venir
prefiero
el camino largo
y lleno
de cardos.
Entonces
plantan sus piernas,
cierran sus mentes
y discuten para discernir
quien ha de cargar
toda la culpa.
Yo ya estoy lejos.
Tan lejos
que los noto
aquí al lado.
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